martes, 7 de agosto de 2012


Hechizo..

Amiga mía, reconozco haber hecho el tonto en más de una ocasión, incluso ahora que estoy escribiendo esto reconozco haberme comportado, en ocasiones, como un adolescente ansioso e inmaduro. Reconozco que por momentos (A veces excesivamente prolongados) las cosas se me fueron de las manos,tan sólo pediré que si de juzgarme se trata, se tome como atenuante haber estado bajo la influencia de algún hechizo más poderoso que mi capacidad de reacción y se me acuse, en cualquier caso, de estar enamorado. ¡Sí! Enamorado, reconozco haberme enamorado de una forma absolutamente irracional, te amo como nunca amé a nadie y este sentimiento, no por el sentimiento mismo sino por la magnitud que conlleva me es algo totalmente desconocido, entiendo, por ello, que hasta ahora no he sabido lo que significaba estar enamorado, creí saberlo y no estaba sino viendo la punta de un iceberg, una pequeña muestra de lo que puede ser el amor de un hombre hacia una mujer. Ahora me doy cuenta de que el techo de los sentimientos (Si es que existe un máximo de intensidad para los sentimientos) es inalcanzable y que siempre habrá un nivel mayor, un estado superior incomprensible en tanto no se alcance y se viva. Nadie ama "Como nunca volveré a amar" sino, más bien y a lo sumo, "Como no había amado antes". Entiendo, ahora sí, aquellas expresiones, que siempre juzgué exageradas, como "me falta el aire sin ti", "no puedo respirar si no estás a mi lado" y cosas por el estilo. Conocí el dolor sin dolor, más allá del dolor; no el dolor físico producto de terminaciones nerviosas en heridas sino aquel otro que se gesta en el alma y allí mismo es donde duele. Me enamoré de verdad y no estaba preparado para esto, no estaba preparado para los cambios que se habían producido en mi interior ni para asimilar las necesidades desconocidas que surgieron. Mis convicciones y mis rígidas estructuras de pensamiento no estaban preparadas para tal cosa, me sobrepasaron mis propias palabras. No pude quedarme en el sólo verte como "Río que calma la sed y me da fuerzas para seguir". No hace mucho, en una poesía pensada y escrita para tí, te entregué mi vida y tuviste la sensatez de rechazarla, ahora, que a pesar de ser ( No me cabe duda ) uno de los mortales más ingenuos sobre este mundo, sé reconocer perfectamente cuando llueve y cuando deja de llover, me toca intentar recuperar la normalidad, me toca reaprender a verte y pensar en ti como persona, como una más de las tantas con las que tengo algún tipo de relación (A lo sumo, como la más querida y mejor de mis amigas) pero es necesario que deje de verte con los ojos de este amor tan grande que te tengo y sobre todo, que deje de pensar en ti como mujer. ¿Y cómo hacerlo? Si jamás te hubieras desnudado para mi en mis sueños por más que te soñara, mis ojos no sentirían hoy esta necesidad de contemplar tú desnudez, si jamás me hubieras permitido acariciarte con mi mirada, por más grande que fuera el deseo, mis manos no tendrían hoy esta necesidad inmensa de recorrer los caminos de tú piel.

¿Por qué no te retuve cuando 
en mis campos sin labrar, 
aún dormían primaveras;
cuando en mis manos aún tenía
verdes sueños que ofrecerte en libertad?
Hoy que el tiempo ha forjado sus cadenas
en mi vida, eslabón por eslabón;
que mi sangre circula en otras venas
con la fuerza envolvente de un ciclón,
es poco lo que tengo para darte:
el rumor de algún lejano pensamiento
  o el lamento de este ya tardío amor....

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...