sábado, 11 de agosto de 2012


La tarde consumió tú fuego
sin carne, sin pecado, sin quizás
y la noche se presenta nerviosa
como un ave a punto de emigrar.
Tú mundo es un hervor de caracolas,
ayunos de pimienta, risa y sal,
tú sol es una lágrima en un ojo
de alguien que no sabe llorar.
Tú espalda es el ocaso de Noviembre,
un mapa sin revés ni marcha atrás,
una gota de orujo acostumbrada
al desdén de la mar. 

Acabaras tú calendario
disecando el oficio de soñar,
Por el renglón de tú corazón
cada noche descarrila un tren
dos horas antes del amanecer,
tiene tú vida un lánguido argumento
que no acabé nunca de comprender
sabe a licor y a luna despeinada
pero a mi jamás me quitó la sed.
La noche ha consumido mis deseos
dejando un hueco en la pared
y en mi vida se pasan los días
como hojas de un libro sin leer.....

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