viernes, 15 de febrero de 2013



En estos momentos mi vecino Pedro sigue vivo gracias al corazón de un muerto, hará cosa de seis meses le llamaron del hopital: “Enhorabuena, acaba de entrar un corazón compatible”, le dijeron, y como ya tenía la maleta preparada no tardó ni diez minutos 
en en bajar a la calle y coger un taxi.
Mientras escribo esto me vienen a la cabeza mil preguntas, y es que me suena raro eso de que algunos corazones valgan y otros no, me suena raro eso de esperar a que alguien muera para que tú sigas vivo, y en ciertto modo alegrarte de la muerte de un desconocido para despues estarle eternamente agradecido, me suena raro eso de sentir los latidos de otro, o que ese corazón siga latiendo gracias a ti. ¿Qué pensaría la viuda del donante si acabara conociendo al receptor? ¿Qué sentiría si le buscara el pulso y notara en Pedro los latidos de su difunto marido? ¿Podría la viuda acabar enamorándose de el en un intento 
de rehacer su vida a medias?
Imagino a la viuda intentando dormir con su cabeza apoyada en el pecho de Pedro, escuchando a su vez los latidos de su marido muerto, imagino a la viuda haciendo el amor con Pedro, pero despacio, evitando taquicardias, cuidando en cierto modo de aquel corazón prestado, sería todo un shock que su segundo amor muriera 
por culpa del corazón del primero.
De hecho, ahora entiendo por qué no es posible 
conocer el nombre del donante, 
yo no sé si querría conocerlo, 
¿Para qué.?

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