domingo, 17 de febrero de 2013

Un hombre que subió a lo más alto de una montaña, hasta casi rozar el cielo, a la vuelta me contó que había contemplado desde allá arriba la vida humana, me contó que somos 
como un mar de hogueras. 
-El mundo es eso- Me dijo, un montón de gente, 
un mar de hogueras,
que cada persona brilla con luz propia entre todas las demás y que no hay dos fuegos iguales, que hay fuegos grandes y fuegos pequeños, incluso hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas, y que algunos fuegos, los fuegos tontos, ni alumbran ni queman; pero otros arden de vida, con tantas ganas, que no puedes mirarlos sin parpadear, y quien se acerca a ellos, se enciende....

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