Estos
últimos días estoy durmiendo mal, como intranquilo, por nada en
particular (No tengo problemas más allá de los que puedan tener otras
5.965.400 personas, el 26,6% de la población activa) y tampoco me
encuentro deprimido, ni mucho menos enamorado de lunas que no se puedan
tocar, me despierto con el cuerpo entumecido, como si Morfeo me hubiera
dado una brutal paliza aprovechando la opacidad de
mis párpados, y luego afronto el día con hastío, sin ganas de tener
ganas, o con ganas de llorar pero sin poder hacerlo por culpa del atasco
de legañas en mis conductos lagrimales,,y pienso poco, y pienso mal, y
en ese limbo donde la monotonía se convierte en realidad, las horas se
convierten en jodidos números digitales.



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