viernes, 22 de febrero de 2013


Estos últimos días estoy durmiendo mal, como intranquilo, por nada en particular (No tengo problemas más allá de los que puedan tener otras 5.965.400 personas, el 26,6% de la población activa) y tampoco me encuentro deprimido, ni mucho menos enamorado de lunas que no se puedan tocar, me despierto con el cuerpo entumecido, como si Morfeo me hubiera dado una brutal paliza aprovechando la opacidad de mis párpados, y luego afronto el día con hastío, sin ganas de tener ganas, o con ganas de llorar pero sin poder hacerlo por culpa del atasco de legañas en mis conductos lagrimales,,y pienso poco, y pienso mal, y en ese limbo donde la monotonía se convierte en realidad, las horas se convierten en jodidos números digitales.

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