domingo, 3 de febrero de 2013

 
Si te soy sincero nunca hubo tres "Beatrices" sino una, la primera, y dos copias, dos sustitutas, dos parches. La primera fué la que abrió la caja de mis truenos y diseccionó en mil pedazos al Juan que antes era y nunca volvió a ser sin ella (aunque me empeñara en seguir intentando recomponer mis cachitos esnifando su imagen o lamiendo sus recuerdos) Y lo sé porque su recuerdo aún es nítido y duele y ahoga más que un puñetazo a traición en la nuez, un recuerdo que me transporta sin querer a sus risas y a mis sueños, hubo un proyecto en común pero también celos, me quedé sin ella pero con su corazón, sé que ha conseguido recomponer los pedazos de su vida como lo hice yo, mediante parches, y que duerme protegida por los brazos de otro soñando que son mis brazos, y que no se quita nunca el reloj de la muñeca "Por si las horas perdidas"...

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