jueves, 21 de febrero de 2013

Me inquietan esas parejas que tras cuarenta años de matrimonio aparecen en televisión reclamando a sus cónyuges un poco más de atención, parejas que llevan más de media vida durmiendo en la misma cama y sin embargo, no se atreven a confesarse sus carencias. Conozco demasiados casos anclados en esa España profunda de matrimonios que no se soportan y, sin embargo, lejos de separarse, conviven movidos por una resignación que les hace infelices de por vida, matrimonios que sufren su desdicha hasta el final de sus días movidos por una absurda y rancia tradición costumbrista, y a todo esto añadele que en los últimos tiempos, se ha convertido en la suma de dos nóminas perfectamente engranadas, cada amor, como cada sueldo, se solapa al otro formando un conjunto inseparable, mucho más potente que el clasico “Hasta que la muerte nos separe”. De hecho, ahora preferimos utilizar frases más terrenales, adaptadas a estos tiempos de crisis, preferimos dar un paseo cogidos de la mano por un parque gratuito y en un arranque de pasión acercarte al oído de tu amada y decir:
- "No puedo vivir sin ti mientras dure la hipoteca" -
Frases como esta dota a las parejas de cierta estabilidad emocional (Al menos durante 35 años). Luego, ya se sabe, suben los tipos de interés, y en ese encaje de bolillos, o de nóminas, encuentras una nueva forma de demostrar lo que sientes y sin pensarlo dos veces, enamorado perdido, acudes del brazo de tú amada al Banco y solicitas una ampliación de hipoteca y mientras firmas, se te empañan los ojos al pensar que ese amor podrá prolongarse durante 5 ó 10 años más.
- "Vamos, como en los cuentos de hadas" -

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...