Imagina
que al fin consigues coronar la montaña del recuerdo, tú primer ocho
mil, y que nada más plantar tú bandera y otear el horizonte, la montaña
comienza a moverse y se derrumba a tus pies y caes tras ella hasta
matarte sobre los escombros del campo base. Imagina que abates de un
tiro en la nuca a esa sombra que lleva meses perforando en tú mente, que
luego plantas un pie sobre ella en señal de victoria, te colocas para la foto, y justo cuando salta el flash te
das cuenta que esa sombra no era sólo una sombra, sino la mujer de tú
vida escondida detrás de tus prejuicios. Imagina que un dentista se
dispone a taladrarte la muela mala; te confías y relajas porque no
duele, pero poco a poco comienzas a notar cómo se disipa la anestesia,
exacto, algo parecido me pasa contigo, cuando al fin te tenía controlada
en mi cabeza, ahora resulta que el presente me ahoga y me quema, no sé
si debo, pero quiero (o no sé si quiero, pero debo) dar un paso, el que
sea, en la dirección que sea pero no aquí, necesito escapar de este
instante, de mi yo sin ti, jugar a ser piedra que sueña con musgo y
mandarlo todo a la mierda, ahora sé que necesito dispensarme y
desaprenderme para poder viajar al sur y perder el Norte.....
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