domingo, 25 de noviembre de 2012

Imagina que al fin consigues coronar la montaña del recuerdo, tú primer ocho mil, y que nada más plantar tú bandera y otear el horizonte, la montaña comienza a moverse y se derrumba a tus pies y caes tras ella hasta matarte sobre los escombros del campo base. Imagina que abates de un tiro en la nuca a esa sombra que lleva meses perforando en tú mente, que luego plantas un pie sobre ella en señal de victoria, te colocas para la foto, y justo cuando salta el flash te das cuenta que esa sombra no era sólo una sombra, sino la mujer de tú vida escondida detrás de tus prejuicios. Imagina que un dentista se dispone a taladrarte la muela mala; te confías y relajas porque no duele, pero poco a poco comienzas a notar cómo se disipa la anestesia, exacto, algo parecido me pasa contigo, cuando al fin te tenía controlada en mi cabeza, ahora resulta que el presente me ahoga y me quema, no sé si debo, pero quiero (o no sé si quiero, pero debo) dar un paso, el que sea, en la dirección que sea pero no aquí, necesito escapar de este instante, de mi yo sin ti, jugar a ser piedra que sueña con musgo y mandarlo todo a la mierda, ahora sé que necesito dispensarme y desaprenderme para poder viajar al sur y perder el Norte.....

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...