Los números escritos sobre un papel no tienen alma. 526, por ejemplo, es una cifra que a simple vista no late, ni pasa hambre, tampoco si la transformamos en porcentaje, o si la incluimos en una cuenta de resultados en forma de gráfica, con colorines porque tan solo es una cifra asumible, como dirían los consejos de administración.
En cambio si os digo que 526 es el número de desahucios registrados
cada día en España, detrás de cada número se esconde una tragedia con
nombres y apellidos, vidas rotas con futuros enterrados, donde los
suicidios sólo son un problema si al firmar la hipoteca el cadáver
olvidó contratar su correspondiente seguro de vida.
Por su parte,
ahora el gobierno promete medidas que frenen la alarma social después de
haberlas vetado todas (con la inestimable ayuda de los propios bancos)
que lejos de asumir su parte de culpa, contraatacan. Ahí va la amenaza
de Ángel Ron, presidente del Banco Popular: “Si se bonifica el impago,
vamos a tener más dificultades en acceder al crédito para comprar
vivienda”. Quítenle el alma a las cifras y todo intento por evitar más
dramas y más suicidios, pasará a llamarse “Bonificar el impago”... En
fin, sacad vuestras propias conclusiones...


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