Maté tantos pasados que algún día me sentiré
asesino de mi mismo, o peor aún mi propio sicario, no tuve en cuenta que
los posos acaban colapsando el alma y que el desamor al igual que las
mentiras pesan más que el aire
y dejan huella allí donde
los ojos no llegan, besé muchos labios, pero las lenguas, además de
néctar, inyectan memoria y el sudor me corroía tantas caretas como
usaba...
Y no hay ficción que cien arrugas dure, como no es posible
volver a estrenar caricias aunque envuelva en látex mis manos, porque
mis pupilas saben latín y leen en el interior de mi alma, lo sé porque
me destronó una princesa.....

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