martes, 6 de noviembre de 2012


Tal vez algun día lleguen los días en que la humanidad no se inmute ante el dolor ajeno, en que los lazos de amistad y sangre se olviden, donde el valor de una palabra amiga no se valore y las flores ya no evoquen sagradas emociones al ser regaladas con gentileza...
Pero esos días aún no son estos días, 
mientras la llama del amor aún flamee en los corazones de los seres humanos y conmovidos por el sufrimiento ajeno, consuelen y ayuden a otros, mientras la humanidad venza la comodidad por auxiliar a sus semejantes y con digna generosidad extienda su mano amiga a otros, habrá esperanza, habrá fraternidad y habrá nobleza de corazón, mientras sigamos teniendo todo esto seguiremos siendo felices en el hoy y en el ahora, y es que  como dirían los sabios orientales: 
“Se obtiene la propia felicidad 
buscando hacer felices a otros”.

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