Llueve, pero la lluvia no basta para limpiarlo todo, la lluvia no desenmascara al político ladrón, como tampoco los charcos sirven de espejo al hipócrita, la lluvia no es un compuesto de agua y aceite
y por lo tanto no separa el bien del mal.
El político malo, el cabrón, el de la conciencia anestesiada, seguirá con su disfraz de bueno y se aprovechará, como siempre ha hecho,del que realmente lo es, del incauto, del inocente y del cabal,,mientras tanto, el bueno seguirá en silencio, ¿por qué hablar si no hay motivos para fabricar excusas?, y el malo sembrará sospechas alrededor de ese silencio, porque le resulta relativamente sencillo hablar en nombre del mudo, marcarle el camino al ciego
y por lo tanto no separa el bien del mal.
El político malo, el cabrón, el de la conciencia anestesiada, seguirá con su disfraz de bueno y se aprovechará, como siempre ha hecho,del que realmente lo es, del incauto, del inocente y del cabal,,mientras tanto, el bueno seguirá en silencio, ¿por qué hablar si no hay motivos para fabricar excusas?, y el malo sembrará sospechas alrededor de ese silencio, porque le resulta relativamente sencillo hablar en nombre del mudo, marcarle el camino al ciego
y robarle el tacto al mutilado.....

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