martes, 8 de enero de 2013

Mirate al espejo y fíjate bien en esos ojos que llevas enmarcados en tú rostro y luego trata de imaginar como fué su proceso de elaboración, seguramente primero fué el cráneo, o lo que es lo mismo, la estructura, después cabe suponer que un tapizador divino enfundó la piel de naturaleza elástica bien pegada a él, luego te practicó dos cortes simétricos a ambos lados del tabique nasal e insertó a presión los globos oculares, despues vendrían las pestañas dispuestas en los límites de lo que parece ser una herida abierta, lo que me ha hecho pensar que el tapizador quizá intentó coser el corte, pero tú curiosidad por ver el mundo que te rodeaba acabó por desgarrar los puntos de sutura, y no sólo eso, sino que también te dió la autonomía de abrir y cerrar ese fragmento exacto de piel que luego llamaron párpado, aunque en realidad, como tú y yo sabemos, no es más que una herida, la herida a través de la cual ves el mundo que te rodea, y es por eso mismo por lo que despiertas cada mañana, porque si mantuvieras cerrados los párpados demasiado tiempo, se te acabaría suturando la herida para siempre 
y eso es algo que tú, 
y tú curiosidad innata no os podeis permitir....

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...