Mirate al espejo y fíjate bien en esos ojos
que llevas enmarcados en tú rostro y luego trata de imaginar como fué su
proceso de elaboración, seguramente primero fué el cráneo, o lo que es
lo mismo, la estructura, después cabe suponer que un tapizador divino enfundó la piel de naturaleza elástica bien pegada a él, luego
te practicó dos cortes simétricos a ambos lados del tabique nasal e
insertó a presión los globos oculares, despues vendrían las pestañas
dispuestas en los límites de lo que parece ser una herida abierta, lo
que me ha hecho pensar que el tapizador quizá intentó coser el corte,
pero tú curiosidad por ver el mundo que te rodeaba acabó por desgarrar
los puntos de sutura, y no sólo eso, sino que también te dió la
autonomía de abrir y cerrar ese fragmento exacto de piel que luego
llamaron párpado, aunque en realidad, como tú y yo sabemos, no es más
que una herida, la herida a través de la cual ves el mundo que te rodea,
y es por eso mismo por lo que despiertas cada mañana, porque si
mantuvieras cerrados los párpados demasiado tiempo, se te acabaría
suturando la herida para siempre
y eso es algo que tú,
y tú curiosidad innata no os podeis permitir....
y eso es algo que tú,
y tú curiosidad innata no os podeis permitir....

No hay comentarios:
Publicar un comentario