Muchas de las señoras que llaman a esos programas de madrugada preguntando por el amor, o si su hija la pequeña encontrará trabajo, viajan en autobús por lo mismo, el precio del billete es muy similar al de un 902 pero este incluye una ventaja adicional, en el autobús la gente se cuentan sus problemas mientras avanzan.
No es lo mismo abrir su corazón en el quirófano del salón de su casa, sentada a oscuras junto a la mesita del ordenador, que hacerlo en movimiento, con la vida pasando al otro lado de la ventanilla mientras cae la lluvia, este matiz ya por si solo supone una terapia en sí mismo, soltar lastre mientras observas como la gente camina, o que la vida sigue igual a pesar de tus pesares.
Y es que la inercia funciona, reconforta, porque tiene sus normas, reconforta que el conductor escuche tus problemas pero frene en los semáforos, o que escuche a sus espaldas preservando tú intimidad, o que os mireis a través del espejo, que es como mirar la tele, pero sin zapping, en cualquier caso te sientes sola,
siempre sola....
No es lo mismo abrir su corazón en el quirófano del salón de su casa, sentada a oscuras junto a la mesita del ordenador, que hacerlo en movimiento, con la vida pasando al otro lado de la ventanilla mientras cae la lluvia, este matiz ya por si solo supone una terapia en sí mismo, soltar lastre mientras observas como la gente camina, o que la vida sigue igual a pesar de tus pesares.
Y es que la inercia funciona, reconforta, porque tiene sus normas, reconforta que el conductor escuche tus problemas pero frene en los semáforos, o que escuche a sus espaldas preservando tú intimidad, o que os mireis a través del espejo, que es como mirar la tele, pero sin zapping, en cualquier caso te sientes sola,
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