No pude evitar encontrarte, como tampoco puedo evitar las taquicardias, ni los suspiros, ni puedo evitar pensar que cada uno de los latidos de mi corazón son los besos que me quedan por darte, no puedo evitar abrazarte cuando sueño contigo, pegar mi pecho a tú espalda, coordinar tus latidos, regar tú cuello con mi aliento e inventar ganzúas para penetrar en tus pensamientos...

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