Cada uno es libre de elegir su enfermedad favorita, a mí me picó el
bicho de tú cariño, su efecto fue rápido, perfora el
alma y no hay vacuna que valga, pero prefiero morir desalmado por tí, que aplastado por un camión de
siete ejes. Yo al menos no soy como esos gilipollas que se encierran en
un cuartucho y se masturban por dentro hasta correrse en las
paredes de su puto cráneo, bebo, vivo y luego escribo lo vivido
(o lo bebido) a mi manera.

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