He necesitado más de dos años de blog y casi 600 post para entender minimamente el significado de ese afan por expresar lo que siento, que me persigue y me arrastra, y me llora y me grita, y me blasfema y me ocupa, y me libera cada día, cada tarde, cada noche, he necesitado apagar mis sentimientos y acelerar el paso todo lo acelerable en busca de un mar (cualquiera), violado por una playa (cualquiera), y gritar de furia para poder respirar aire puro, he necesitado clavar el cartel de OCUPADO en la arena de esa playa (cualquiera) para que las olas cambiaran su rumbo, he necesitado lanzar mis temores sobre ese mar (cualquiera) para demostrarme de una puta vez que no flotan; que la libertad no flota, que el rencor te hunde, y que las conclusiones se miden en gotas, en sueños, en cabreos con tú propia sombra, en besar sin labios, en mirar sin ojos, y en acariciar el brazo fantasma del mutilado en ese mar de dudas que es la vida.

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