jueves, 28 de marzo de 2013

Aquello tuvo que calarte, porque la siguiente lágrima fue tuya, y volviste a secarte el dedo en mi camisa, así fué como llegó hasta mi tú nueva lágrima que lloré yo, y luego tú la mía y yo la próxima tuya, y así comenzamos a llorar cada uno lo del otro hasta alcanzar tú destino,
"Paseo de la Melancolía" tú nombre.
Allí nos perdimos el rastro pero no el rostro ni el por qué de las lágrimas del otro, luego me chupé el dedo de tú última lágrima y entonces supe
(del verbo saber)
Ahora sólo espero volver a verte y que me cuentes si tú también te chupaste el dedo al salir de mi vida, necesito que me digas
por qué estoy tan triste..

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