Nada peor que no saber, si es mejor saber o no saber, nada peor que convertirte en dueño de tu propia incertidumbre, rescatar recuerdos y preguntarte: ¿qué estará haciendo en este mismo instante, después de tanto tiempo sin saber nada? ¿se habrá olvidado de mí? El mayor temor es el olvido, saber que no eres nada
para quien lo fuera todo para tí.
Algunos recuerdos aparecen en el momento menos oportuno (no hay momento oportuno para algunos recuerdos) y en cuanto entran (son muchas nuestras rendijas) sólo pueden crecer como un tumor, imposible sacarlos de la cabeza porque no sólo están en la cabeza, son recuerdos distorsionados al antojo de tu propia necesidad, si me siento vulnerable siempre recuerdo que te quiero, si me siento fuerte me puedo permitir
odiarte, olvidarte o enterrarte.
Pero la esencia no se pierde o quiero creer que no se pierde por muchos cambios que dé la vida, nadie puede cambiar la esencia de nadie aunque sí distraerla o enterrarla bajo otra esencia distinta, pero una esencia enterrada durante mucho tiempo acaba asfixiada, aunque se trate de poca tierra.
Pero la esencia no se pierde o quiero creer que no se pierde por muchos cambios que dé la vida, nadie puede cambiar la esencia de nadie aunque sí distraerla o enterrarla bajo otra esencia distinta, pero una esencia enterrada durante mucho tiempo acaba asfixiada, aunque se trate de poca tierra.

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