sábado, 23 de marzo de 2013

Permíteme jugar contigo a los vampiros, permíteme dormir en el arcén de tus pechos, permíteme llamarte concubina y desnudarme de cuello para arriba mientras cuentas hasta cien, ahora busca mis venas con los ojos cerrados y hunde tú nariz en mi cuello mientras hueles mis glóbulos rojos, alimento licuado que duele pero excita, que duele pero incita, pero puedes seguir, no pares.
Dime cuánta sangre necesitas y te diré quién eres, dime si prefieres guardar mis coágulos en el segundo cajón de tú ego o escupirlos y te diré quién eres.
¿Sabes? Inventé este juego para conocerte mejor,, 
y me mataste.

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