Dos personas distintas, con distintos trayectos en su vida, la primero es de las que piensan “Es mejor estar solo que mal acompañado”. Y la segunda, “Es mejor estar mal acompañado que solo”. Las dos tienen más o menos la misma edad, cincuenta y pocos, las dos habran sufrido reveses distintos o tal vez los mismos pero asumidos de un modo totalmente opuesto, la primera optó por la independencia, la segunda, por un miedo atroz a la soledad.
Llama más mi atención la segunda, es la típica persona que acabará en uno de esos programas de televisión buscando pareja, saldrán tres candidato-as detrás de un biombo, elegirá a ciegas a la más fea y sin embargo simpática y se odiará en silencio cuando vea a la guapa descartada y la compare con su nueva viuda, revenida y vecina de un pueblo de la pedanía de Murcia.
Pero después del programa, (21% de Share), se conformará con ella y se esforzará por resaltar sus virtudes, lo alegre que es, que le gusta cocinar, que le encanta bailar, etc, se iran a vivir juntos y empezarán una nueva vida (Ya sin focos, sin cámaras) forzando desde el minuto cero tan ansiada relación, él seguirá bajando a por el Marca antes del primer café, ella seguirá viendo la telenovela de después de comer, aunque siga la trama con cierta distancia y piense que esas cosas no pasan en la vida real (Y esos galanes no existen). Los domingos irán al baile y después del baile, al acostarse juntos, ella seguirá teniendo los pies fríos y él escuchará los deportes con un sólo casco en la oreja opuesta a la oreja de la almohada, girado de espaldas a ella pero sintiendo el placer de su compañía, esas ondas que emite otro cuerpo, ese sé que estás ahí, aunque no me toques, y acabarán confundiendo el amor con el cariño, el amor con la costumbre,
el amor con la inercia.
Y tal vez les funcione hasta los restos.
Llama más mi atención la segunda, es la típica persona que acabará en uno de esos programas de televisión buscando pareja, saldrán tres candidato-as detrás de un biombo, elegirá a ciegas a la más fea y sin embargo simpática y se odiará en silencio cuando vea a la guapa descartada y la compare con su nueva viuda, revenida y vecina de un pueblo de la pedanía de Murcia.
Pero después del programa, (21% de Share), se conformará con ella y se esforzará por resaltar sus virtudes, lo alegre que es, que le gusta cocinar, que le encanta bailar, etc, se iran a vivir juntos y empezarán una nueva vida (Ya sin focos, sin cámaras) forzando desde el minuto cero tan ansiada relación, él seguirá bajando a por el Marca antes del primer café, ella seguirá viendo la telenovela de después de comer, aunque siga la trama con cierta distancia y piense que esas cosas no pasan en la vida real (Y esos galanes no existen). Los domingos irán al baile y después del baile, al acostarse juntos, ella seguirá teniendo los pies fríos y él escuchará los deportes con un sólo casco en la oreja opuesta a la oreja de la almohada, girado de espaldas a ella pero sintiendo el placer de su compañía, esas ondas que emite otro cuerpo, ese sé que estás ahí, aunque no me toques, y acabarán confundiendo el amor con el cariño, el amor con la costumbre,
el amor con la inercia.
Y tal vez les funcione hasta los restos.


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