viernes, 29 de marzo de 2013


No es casualidad que casi todas las parejas que conozco encajen, pero yo creo que su unión no es casual, y todas (Absolutamente todas) guardan un lógico equilibrio: Las novias o mujeres de los guapos son guapas, la de los gordos, gordas, la de los acaudalados, niñas bien (De esas con perlas en las orejas y modales Opus Dei) la de los "Pocacosa" mujeres de armas tomar. Los novios o maridos de las sumisas son chulitos machistas, de las chonis, macarras con chándal, de las hippies, naturistas que no cogen autobuses (porque van en bici)  Y si a través del físico no encajan, habrá una historia oculta o cierto parecido psicológico que seguro te hará comprender por qué encajan.
La cajera fea del Carrefour seduce al segurata, y la guapa al encargado. La guapa e inteligente directiva, hastiada de follar con guapos, buscará al de “belleza exótica”: feo pero atractivo, de marcada personalidad y seguro de sí mismo.
En cuanto a hombres viejos con mujeres jóvenes eso ya sabemos todos como va.
Tendemos todos, pues, a aspirar (en cuestiones de amor) a lo afín, a la oferta que gire en torno a las posibilidades físicas, económicas o sociales de cada uno. El amor es clasista. El amor está condicionado. El amor es mentira....

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