lunes, 25 de marzo de 2013


Se acabó el caminar por las calles 
para buscarte a tí, 
ahora es a mi a quien busco, 
lo jodido es que lo hago a través de ti, 
de tus pistas y de esas calles 
que ya no son de nadie
y sin embargo se dejan pisar por cualquiera, 
igual que los prostáticos 
se dejan meter el dedo por el culo. 
Busco, me busco y no te encuentro 
y si te encuentro no eres tú a quien busco 
quizá por eso desespero 
y me tiro de los pelos que no tengo 
y me entran ganas de gritarle 
al megáfono roto del alma, 
pero resulta que ya no tengo voz,
porque mi voz es tuya, 
la tienes tú, y por desgracia para mi, 
acabaste haciéndote un tendedero 
con mis cuerdas vocales.
Y si te escondes no me encuentro, 

y si me busco no te encuentro, 
y si te encuentro me rebusco 
el quinto pie que no tengo 
y así pierdo el equilibrio y me caigo 
y me caes mal porque no encuentro 
el modo de encontrarte en mí.
Aunque puede que la culpa 

no sea mía ni tuya, 
y que quizá no te encuentre 
porque yo, ya no soy yo, 
porque no existo 
aunque mis pies digan lo contrario,
y me lleven a sitios que existen, 
que se pueden tocar. 
Quizás sea eso, que busco eter, 
o que estoy más vivo de lo normal, 
demasiado vivo,
y eso tampoco es bueno.


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