Cuando me pediste que te contara alguna de mis anécdotas, me vino a la cabeza una en concreto y te la conté con todo lujo de detalles. El caso es que después recordé que, en su día, aquella anécdota me la había inventado de principio a fin para este blog. No era real, pero yo la describí convencido de que sí lo era, recordando incluso la descripción física y los gestos exactos
de la persona en cuestión.
Lejos de preocuparme, aquello me pareció un milagro. Cuando llegas al punto de confundir ficción y realidad y empiezas a tener recuerdos nítidos de ficciones creadas por ti, resulta tentador construirte un pasado a la carta, restando traumas y sumando logros a tu antojo. Imagina que reescribes tu propia infancia y adolescencia, y el lugar de aquel niño que te pegaba en los recreos te inventas que le pegabas tú a él, y la chica fea que te desvirgó la conviertes en princesa,
o tu fracaso escolar en "Cum laude"
Imagina que así enmiendas tus pecados, reescribiéndote con tono realista un pasado paralelo......
Lejos de preocuparme, aquello me pareció un milagro. Cuando llegas al punto de confundir ficción y realidad y empiezas a tener recuerdos nítidos de ficciones creadas por ti, resulta tentador construirte un pasado a la carta, restando traumas y sumando logros a tu antojo. Imagina que reescribes tu propia infancia y adolescencia, y el lugar de aquel niño que te pegaba en los recreos te inventas que le pegabas tú a él, y la chica fea que te desvirgó la conviertes en princesa,
o tu fracaso escolar en "Cum laude"
Imagina que así enmiendas tus pecados, reescribiéndote con tono realista un pasado paralelo......

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