jueves, 28 de marzo de 2013



No recuerdo cómo empezó la conversación, da igual; el caso es que aquella mujer de unos cincuenta y tantos años, me acabó soltando su royo:
- Soy Tarotista, Vidente natural y también practico la quiromancia, ahí mismo tengo la consulta.
- Ahá.
- Déjame ver tu mano.
Ella se acercó, la tomó, y con ambas manos, me abrió la palma presionando sus dedos contra los míos y me dijo:
- ¡Huy! Tú le das mucho al coco, ¿verdad?
- A ratos.
- ¿Tienes hijos?
- No lo sé. ¿Qué dice mi mano?
- Que tienes uno..
- Uffff… le agradezco el dato.
- Pero también dice que eres… digamos… muy fogoso, ya me entiendes y que tú imaginación está muy, pero que muy desarrolada, en la cama tienes que ser todo un tigre, ¿eh?
- Psí,,,algo se comenta, dije al fin.
- Pero tienes que cuidar un poco más de tú salud, el hígado sobre todo. ¿Bebes?
- ¡Bueno!
- Me refiero a tú consumo de alcohol. ¿Bebes mucho?
- Depende de lo que entienda por “Mucho”.
- En cualquiera de los casos, creo que deberías de tomarte más en serio este tema.
- La mujer me dió una tarjeta de su consulta y se marchó.
Y yo me quedé hecho polvo, mirando fijamente la línea de mi hígado (corta, sí).
Y del disgusto me metí en el primer bar que encontré a mi paso y pedí una cerveza, cinco cervezas después le pedí al camarero un bolígrafo, me lo trajo y comencé a dibujarme en la palma de mi mano la prolongación de esa línea 
(¡hasta el infinito de mi brazo y más allá!) luego pagué esas cervezas (y tres más) con un billete arrugado y me marché, contento como un niño...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...