jueves, 28 de marzo de 2013

Ella parecía estar borracha. yo no, durante el trayecto en autobus dirección del hospital, me dijo que su última cita a ciegas había sido un desastre, y que el príncipe azul eléctrico de internet resultó ser un sapo analógicamente baboso en persona, que ella buscaba otra cosa, un quit pro quo: Abrazar y ser abrazada, besar en bienes gananciales, jugar al amor sin dados pero con dedos pero sin dudas dadas adrede. Pero no resultó, por eso ahora se sentía derrotada, de vuelta a casa con los labios vacíos, en autobus y no en carroza, doctorada en cubatas 
y suspendida en salivas.

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