Ella
parecía estar borracha. yo no, durante el trayecto en autobus dirección
del hospital, me dijo que su última cita a ciegas había sido un
desastre, y que el príncipe azul eléctrico de internet resultó ser un
sapo analógicamente baboso en persona, que ella buscaba otra cosa, un
quit pro quo: Abrazar y ser abrazada, besar en bienes gananciales, jugar
al amor sin dados pero con dedos pero sin dudas dadas adrede. Pero no
resultó, por eso ahora se sentía derrotada, de vuelta a casa con los
labios vacíos, en autobus y no en carroza, doctorada en cubatas
y suspendida en salivas.
y suspendida en salivas.

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