Ahora que vuelvo a pegarme de bruces contra mis miedos recuerdo como frotaste mi alma dándome brillo, liberándome así de la oscura esfera en la que me encontraba atrapado, levantaste tus brazos y yo corrí hasta ellos para protegerme de un lugar que no me gustaba, un quiero y no puedo bañado de pasión controlada y abandono prematuro y así, sin el aliento de la esperanza y con la decisión del que ya da todo por perdido, emprendo el camino de la soledad adquirida, de mi yo más visceral y sincero recurriendo
"Otra vez" al alivio del tiempo.
Creo sinceramente que no marcaste mi vida porque sin ti las cosas no cambian, aunque eso, si, siento como si me estuvieran arrancando las ilusiones del inocente, y como si volver a empezar fuera un cuento que ya no me toca vivir.
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