sábado, 29 de diciembre de 2012

Vale que estoy jodido, lleno de traumas y lo que tú quieras, vale que no merecí pasar el psicotécnico de tú corazón, que mentí en lo de las pastillas y me niego a llevar gafas porque quiero verlo todo como lo ven mis ojos 
(si la vida está borrosa, será por algo)  
Que me aburren los reproches, 
me aburren los lunes 
y me aburre el cigarrito de después, 
pero al menos yo te escribo, ya lo ves.
Recuerdo que una vez me preguntaste qué tres cosas me llevaría a una isla desierta, aquella era una pregunta trampa, no cabe duda, tenías la esperanza de que yo te incluyera en mi lista y empezáramos de cero en un entorno virgen, solos, tú y yo, pero contigo también vendría el virus del pasado y las huellas de todos esos traumas, 
"Si te ofrecen empezar de cero, 
mejor no llevar testigos".
Y recordé aquella cita de Benjamín Prado: 
“Lo que importa es la isla, no el tesoro”. 
Explorar lo nuevo, explorarme, conocerme apartado del vicio del hombre, solo en una isla, 
sin gente alrededor, no habría traumas, 
ni ansiedad, ni malos rollos, 
la gente es el reflejo chungo del alma.

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