domingo, 23 de diciembre de 2012

 Visten de negro mis manos
y tan acostumbrado estoy
a que me hieran,
que no sé si me importa
si te vas o te quedas;
solo sé que no encuentro
donde desahogar mi tristeza
y mi melancolía...
y entre el tiempo que pasa
se me escapa la vida.
Supe del dolor desde mi juventud...
¿Acaso fue juventud la mía?
Pues sus rosas aún me dejan su fragancia...
una fragancia con aroma de melancolía...

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