miércoles, 5 de diciembre de 2012

Bien mirado, en realidad todo es sexo aun cuando no lo practiques, o precisamente cuando no lo practicas es más sexo que nunca, me refiero a la ansiedad que provoca, al instinto, al principio de incertidumbre, me refiero a esa obsesión por creer que no hay dos fricciones iguales sino una misma fricción elevada a infinitos contextos, me refiero a esa obsesión por repetir en bucle una sola sensación y retenerla, y adornarla, y dotarla de fantasía, y acotarla sin querer, o el concepto de abandono como opción, abandonarte a alguien por amor, por confianza, o arrastrado por un tsunami de curiosidad por conocer lo que ya intuyes, el fetiche de tú sostén, o el secreto a voces que guardas en ese preciso escote, el encuentro, la experiencia no programada, el aquí te pillo, aquí te mato, los prejuicios, la delgada línea roja, la ausencia de mapas, la boca que escupe un pez muerto, pero no traga, el universo en una cama o en el cuarto de contadores, la novedad, la lucha de egos, llevar la iniciativa o ser brusco, 
o mirar a los ojos o cerrarlos..
Lo que algunos llaman sexo sin amor, 
para mí es la suma de dos amores propios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...