Ojalá
la palabra ensimismado viniera del verbo mentir o mentirse a sí mismo
para poder darme la vuelta y ser otro. Ojalá que sentirte a años luz
provocara en mi el colapso de los sentidos. Ojalá que no me diera por
pensar que muchos de los llamados amigos son en realidad meros muñecos
de cera. Ojalá pudiera manejar a mi antojo la caricia en tú espalda o
controlar todos los piercings del mundo con un imán inmenso. Ojalá fuera
una máquina del tiempo perdido, o que todos los ombligos fueran botones
de RESET. Ojalá hubiera un océano sin sal o un mundo interior con su
desagüe y su cadena. Ojalá, o-ja-lá fuera, o ja (de reír) o lá (de
cantar).¡¡Ojalá!!
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