El seguro lo cubre todo menos los daños de tú recuerdo, tampoco hay cláusulas que me impidan echarte de menos, o sentirme como un gilipollas sentado en un banco sin nadie alrededor, pasado un rato me puse a caminar y cabreado como estaba con la luna me acerqué a su franquicia más cercana, el mar, y con mi dedo amenazante en su reflejo, grité, no me hagas la ola, hija de la mentira, no te burles de mí, aquí me tienes, cara a cara, sí sí, no mires para atrás, estamos solos.¿Tiemblas ahora, eh? Acércate si tienes los cráteres que tienes que tener, baja de una puñetera vez y enfréntate a mí, estoy hasta las pelotas de tus insinuaciones, eres falsa. ¡Mientes! Te crees muy especial porque inspiras a los incautos, pero yo no soy como ellos, no, a mí no me la pegas, no haces más que crecer y menguar, como un pene cualquiera, ni siquiera luces por ti misma, chupas del sol, eres corrupta y vaga, y aunque no bajes para que yo mismo te dé tu merecido, te aseguro que al final el cielo te pondrá en el lugar que te mereces, caerás, farsante, acabarás en la trena del Cosmos…

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