Esta
mañana al lavarme la cara y mirarme al espejo he visto mi imagen
reflejada de color azul, si, si, azul y no es porque me haya comido una
seta y me esté convirtiendo en pitufo, es que me siento dulcemente
envenenado por mis pensamientos y eso es lo que me hace sentirme
emponzoñado, porque hasta ahora razonaba mi vida al milímetro, y era yo
el venenoso, llevo meses colocando mis vivencias en pequeños
cajones de mi cerebro, y algunos incluso en mi corazón,
redescubriéndome y volviendo a vivir sin dar vueltas a la cabeza, con mi
amiga libertad por compañera, riéndole todas las gracias, porque
libertad es así, sólo quiere divertirse y te embauca en su independencia
y su vacio emocional, una mezcla que es explosiva a largo plazo, pero
que a corto plazo resulta de lo más divertida, ahora me enveneno de
azules, y no creo que sea algo malo, es un veneno peligroso, pero que
alimenta mis órganos vitales, por lo que no duele, si doliera, ya habría
utilizado el antídoto, que como hombre precavido que soy lo tengo
preparado, así que disfruto del dulce amargor de esta sustancia que no
se muy bien dónde está localizada, pero que está por ahí, moviéndose y
haciendo que no pueda ver otro color, lo sueño despierto y dormido, y es
que el azul siempre ha sido mi color favorito..
Esta
mañana al lavarme la cara y mirarme al espejo he visto mi imagen
reflejada de color azul, si, si, azul y no es porque me haya comido una
seta y me esté convirtiendo en pitufo, es que me siento dulcemente
envenenado por mis pensamientos y eso es lo que me hace sentirme
emponzoñado, porque hasta ahora razonaba mi vida al milímetro, y era yo
el venenoso, llevo meses colocando mis vivencias en pequeños
cajones de mi cerebro, y algunos incluso en mi corazón,
redescubriéndome y volviendo a vivir sin dar vueltas a la cabeza, con mi
amiga libertad por compañera, riéndole todas las gracias, porque
libertad es así, sólo quiere divertirse y te embauca en su independencia
y su vacio emocional, una mezcla que es explosiva a largo plazo, pero
que a corto plazo resulta de lo más divertida, ahora me enveneno de
azules, y no creo que sea algo malo, es un veneno peligroso, pero que
alimenta mis órganos vitales, por lo que no duele, si doliera, ya habría
utilizado el antídoto, que como hombre precavido que soy lo tengo
preparado, así que disfruto del dulce amargor de esta sustancia que no
se muy bien dónde está localizada, pero que está por ahí, moviéndose y
haciendo que no pueda ver otro color, lo sueño despierto y dormido, y es
que el azul siempre ha sido mi color favorito..



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