domingo, 30 de diciembre de 2012


Esta mañana al lavarme la cara y mirarme al espejo he visto mi imagen reflejada de color azul, si, si, azul y no es porque me haya comido una seta y me esté convirtiendo en pitufo, es que me siento dulcemente envenenado por mis pensamientos y eso es lo que me hace sentirme emponzoñado, porque hasta ahora razonaba mi vida al milímetro, y era yo el venenoso, llevo meses colocando mis vivencias en pequeños cajones de mi cerebro, y algunos incluso en mi corazón, redescubriéndome y volviendo a vivir sin dar vueltas a la cabeza, con mi amiga libertad por compañera, riéndole todas las gracias, porque libertad es así, sólo quiere divertirse y te embauca en su independencia y su vacio emocional, una mezcla que es explosiva a largo plazo, pero que a corto plazo resulta de lo más divertida, ahora me enveneno de azules, y no creo que sea algo malo, es un veneno peligroso, pero que alimenta mis órganos vitales, por lo que no duele, si doliera, ya habría utilizado el antídoto, que como hombre precavido que soy lo tengo preparado, así que disfruto del dulce amargor de esta sustancia que no se muy bien dónde está localizada, pero que está por ahí, moviéndose y haciendo que no pueda ver otro color, lo sueño despierto y dormido, y es que el azul siempre ha sido mi color favorito..

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