domingo, 9 de diciembre de 2012

 
Supongamos que todos los días comenzaran planos, sin color, ni olor, ni sabor, supongamos que cada mañana, nos viéramos obligados a construir nuestras ganas desde cero, buscando matices o argumentos que le dieran volumen y respuesta a cada gesto, supongamos que esa suma de gestos acabara creando poco a poco nuestro mundo, un mundo distinto cada día y que se destruyera 
nada más cerrar los ojos, todas las noches.
Ya sabes, motivos reales que nos ayuden a levantarnos de la cama, o a preparar el primer café del día, o a elegir entre una chaqueta de Zara o un jersey a rayas, o a salir de casa en tal o cual dirección, no por inercia, no como una de tantas conductas aprendidas, sino porque realmente sintamos alguna motivación o finalidad concreta. 

¿por qué siempre el mismo café y no cambiamos, 
tal vez hoy, al pantalón de pinzas?
¿Realmente crees que todo lo que haces te apetece y te sorprende? ¿O la mayoría de las veces sólo copias tú pasado una y otra vez? ¿Somos de costumbres fijas o sólo apáticos? ¿Creemos de verdad que la vida es tan monótona?
Desde mis comienzos en esto del  blog, nunca he comenzado el mismo día ni a la misma hora,  ni he escrito la misma línea, ni imaginado dos cuerpos desnudos iguales, sencillamente me dejo llevar por la suma exacta de sensaciones que genera cada detalle y, en definitiva, por esa capacidad de asombro que todos tenemos 
(aunque algunos no la usen).
Y los días más difíciles, esos que huelen a monotonía, me meto dentro de otro y todo cambia y se vuelve fascinante, nada mejor que jugar a ser otro, y es que las ganas nunca llegan solas, se buscan y sí, lo reconozco, 
soy adicto a tí.....

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...