Tengo una amiga de esas a las que considero
sabias, una persona sabia, para mí, es exactamente lo contrario a este
que escribe, es alguien que no se complica la vida dándole vueltas a la
cabeza con eso de, quién soy, adónde voy y de dónde vengo,
o tratando de entender por qué las personas traicionan, por qué fallan,
por qué hacen daño, mi amiga es sabia porque ha elaborado dos o tres
teorías básicas sobre el ser humano y sus demonios, y con eso tiene
suficiente, la primera es la que podríamos llamar "La teoría Julio
Iglesias" Ésta dice que no hay que romperse la cabeza tratando de
clasificar a las personas en este o aquel apartado: egoísta, frívola o
generosa, porque todo el mundo es… a veces sí, a veces no; a veces tú, a
veces yo, y cuanto antes uno se dé cuenta, menos chascos se ha de
llevar, la segunda teoría de mi amiga es "Aceptar y tomar nota" Según
ella, cuando a uno le han hecho una pifia, es mejor aceptarlo que
reconcomerse por dentro, así se evitan rencores y mala sangre, que a la
larga son más dañinos que la propia afrenta, su idea se acerca más a eso
de poner la otra mejilla, pero, ante tan cristiana resignación, ella
propone lo de "Tomar nota", es decir, "Espera y verás", que la vida es
larga y arrieros somos, su tercera teoría es la de "La velocidad" Esta
parece desmentir un tanto "La teoría Julio Iglesias" y en cierta medida
también la de la aceptación, pero sólo en apariencia, porque consiste en
saber con qué personas tiene uno mayor posibilidad de ser feliz, como
dice el refrán "Personas que duermen en el mismo colchón, se vuelven de
la misma condición" Ya veis, pura teoría Julio Iglesias´, a veces sí, a
veces no, por su parte, la antropología sostiene que los seres humanos
suelen emparejarse con personas de su mismo perfil físico (los guapos
con las guapas, por ejemplo), también con las de un mismo perfil
económico o social, pero que cuando se cambia de perfil, también se
cambia de pareja, esto encajaría con la teoría de aceptar y también con
la de tomar nota o, lo que es lo mismo, esperar a que cambien las
circunstancias para actuar de otra manera, y la teoría de la velocidad
¿En qué consiste? Según mi amiga, para no ser infeliz sin remedio,
además de fijarse en el plumaje del ave con la que uno va a anidar, hay
que fijarse en que sea una que vuele a nuestra misma velocidad y altura,
debo confesar que me costó entender esta tercera teoría porque, a
primera vista, se diría que en el mundo moderno todos vamos a la misma
velocidad, apresurada, enloquecida y neurótica, pero mi amiga me explicó
que no se trata de la velocidad exterior, sino interior, algo así como
un ritmo invisible, si tú eres más lenta y el otro es un fuguillas, da
igual que sea el hombre de tus sueños, pues al cabo del tiempo te
producirá desasosiego o una inexplicable e irrefrenable irritación y lo
mismo, o peor, ocurre con los que vuelan alto o demasiado bajo, como
esta teoría es nueva para mí, aún no he podido contrastarla en el
terreno sentimental, pero sí con los amigos y es cierta, hay personas a
las que adoro, admiro y valoro muchísimo, pero con las que no puedo
pasar más de media hora porque las quiero matar, unas (las rápidas) me
ponen nervioso, otras (las lentas) o bien me duermen o bien me dan ganas
de mandarlos hacer gargaras y lo mismo me ocurre con las de bajos o muy
altos vuelos… ¿Tendrá entonces razón mi amiga y a la hora de
relacionarnos, además de atender al corazón, deberemos atender a un
invisible velocímetro? ¿Será ésa la explicación de por qué hay personas
que nos atraen y, a la vez, nos producen vértigo? ¿Será algo tan
inesperado como la velocidad a la que late nuestro corazón una de esas
"Misteriosas razones que la razón ignora"?

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