sábado, 29 de diciembre de 2012

Tengo una amiga de esas a las que considero sabias, una persona sabia, para mí, es exactamente lo contrario a este que escribe, es alguien que no se complica la vida dándole vueltas a la cabeza con eso de, quién soy, adónde voy y de dónde vengo, o tratando de entender por qué las personas traicionan, por qué fallan, por qué hacen daño, mi amiga es sabia porque ha elaborado dos o tres teorías básicas sobre el ser humano y sus demonios, y con eso tiene suficiente, la primera es la que podríamos llamar "La teoría Julio Iglesias" Ésta dice que no hay que romperse la cabeza tratando de clasificar a las personas en este o aquel apartado: egoísta, frívola o generosa, porque todo el mundo es… a veces sí, a veces no; a veces tú, a veces yo, y cuanto antes uno se dé cuenta, menos chascos se ha de llevar, la segunda teoría de mi amiga es "Aceptar y tomar nota" Según ella, cuando a uno le han hecho una pifia, es mejor aceptarlo que reconcomerse por dentro, así se evitan rencores y mala sangre, que a la larga son más dañinos que la propia afrenta, su idea se acerca más a eso de poner la otra mejilla, pero, ante tan cristiana resignación, ella propone lo de "Tomar nota", es decir, "Espera y verás", que la vida es larga y arrieros somos, su tercera teoría es la de "La velocidad" Esta parece desmentir un tanto "La teoría Julio Iglesias" y en cierta medida también la de la aceptación, pero sólo en apariencia, porque consiste en saber con qué personas tiene uno mayor posibilidad de ser feliz, como dice el refrán "Personas que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición" Ya veis, pura teoría Julio Iglesias´, a veces sí, a veces no, por su parte, la antropología sostiene que los seres humanos suelen emparejarse con personas de su mismo perfil físico (los guapos con las guapas, por ejemplo), también con las de un mismo perfil económico o social, pero que cuando se cambia de perfil, también se cambia de pareja, esto encajaría con la teoría de aceptar y también con la de tomar nota o, lo que es lo mismo, esperar a que cambien las circunstancias para actuar de otra manera, y la teoría de la velocidad ¿En qué consiste? Según mi amiga, para no ser infeliz sin remedio, además de fijarse en el plumaje del ave con la que uno va a anidar, hay que fijarse en que sea una que vuele a nuestra misma velocidad y altura, debo confesar que me costó entender esta tercera teoría porque, a primera vista, se diría que en el mundo moderno todos vamos a la misma velocidad, apresurada, enloquecida y neurótica, pero mi amiga me explicó que no se trata de la velocidad exterior, sino interior, algo así como un ritmo invisible, si tú eres más lenta y el otro es un fuguillas, da igual que sea el hombre de tus sueños, pues al cabo del tiempo te producirá desasosiego o una inexplicable e irrefrenable irritación y lo mismo, o peor, ocurre con los que vuelan alto o demasiado bajo, como esta teoría es nueva para mí, aún no he podido contrastarla en el terreno sentimental, pero sí con los amigos y es cierta, hay personas a las que adoro, admiro y valoro muchísimo, pero con las que no puedo pasar más de media hora porque las quiero matar, unas (las rápidas) me ponen nervioso, otras (las lentas) o bien me duermen o bien me dan ganas de mandarlos hacer gargaras y lo mismo me ocurre con las de bajos o muy altos vuelos… ¿Tendrá entonces razón mi amiga y a la hora de relacionarnos, además de atender al corazón, deberemos atender a un invisible velocímetro? ¿Será ésa la explicación de por qué hay personas que nos atraen y, a la vez, nos producen vértigo? ¿Será algo tan inesperado como la velocidad a la que late nuestro corazón una de esas "Misteriosas razones que la razón ignora"?

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