Ayer lo descubrí, las luces que cubren de lado
a lado el techo del Mataró Park tienen goteras, es un líquido invisible
al ojo humano, pero que percute en las cabezas de los que por allí
pasan, les cala el cráneo y produce en ellos un efecto
similar al de esa droga que anula la voluntad. Los infectados presentan
los siguientes síntomas: compran compulsivamente (en especial, objetos
voluminosos) y sienten una atracción desmedida por las aglomeraciones,
las colas, los encuentros familiares y los adornos horteras.(En ciertos
casos incluso pueden resultar peligrosos) En cierto modo la situación es
muy parecida a la de las cabalgatas de los Reyes Magos, por ejemplo,
algunos son capaces de matar por conseguir los caramelos que les lanzan,
de hecho, se sospecha que dichos caramelos contienen el mismo principio
activo que desprenden las goteras de las luces de las grandes
superficies, y que tal conducta agresiva se debe al síndrome de
abstinencia que provoca dicha sustancia. Así pues, y para evitar
posibles adicciones, les recomiendo que no las frecuenten demasiado,
sólo así podrán evitar las goteras y, con ellas, las crisis de ansiedad.
¡Ah! y a los cuñados.
¡Ah! y a los cuñados.

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