miércoles, 1 de mayo de 2013

¡Como cambian los tiempos! En mi infancia el mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Ahora los niños ya no ejercen de niños, ahora saben o creen saber más que tú, que no sabes nada, de ahí el fracaso de nuestro sistema educativo, les enseñan a forjar un futuro unidireccional más enfocado al mercado laboral que a la vida misma, atrás quedó la figura ya mítica del maestro, aquel que te enseñaba a ser curioso, a formularte preguntas y a buscar, excitado, las respuestas. o a dudar, o a discrepar con criterio, tal vez ya no interesa ese concepto innato de pensar por uno mismo.
Yo apenas estudíe gran cosa, pero por suerte para mi, la curiosidad siempre ha sido mi escuela, y tiene orejas y los ojos bien grandes, y cada calle es nueva, cada persona un mundo, y me siguen sorprendiendo el hielo, las hormigas 
y los imanes.

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