martes, 28 de mayo de 2013

 
Le vi con medio cuerpo metido en un cubo de basura, buscando tal vez, como tantos otros, sobras de comida que llevarse a la boca, lo que me chocó es que no había ningún supermercado cerca, pero tanbien es cierto que los supermercados más cercanos ya estarían copados, hay hostias por coger comida, y esos cientos de estómagos hambrientos se saben de triste memoria a qué hora sacan los cubos a la calle para lanzarse a la caza de tomates pochos, lechugas de hojas feas o, con suerte, alguna bandeja de carne caducada, quizá por eso no me extrañó verle buscar en un cubo distinto, ya eran demasiados y no había mercado para tanta pobreza, sin embargo al acercarme más pude leer en el cubo “floristería Mayte”. Me sorprendió ver que en realidad, estaba rebuscando en el cubo de una floristería contigua, justo entonces el hombre sacó medio cuerpo del cubo, había conseguido seleccionar unos cuantos claveles del fondo, los cuales agrupó y envolvió con mesura en papel de periódico para seguir después calle abajo, con aquel ramo improvisado en una mano y una bolsa en la otra.
Al día siguiente, sobre las nueve y media de la noche, volví ver a aquel hombre, esta vez en la puerta trasera de un Supermercado, buscando con otros tres hombres y otras dos mujeres alimentos en los cubos de basura, seleccionando entre todos los productos que aún parecían aptos para ser devorados.
No volví a verlo durante un par de semanas, hasta que ayer volví a verle entrar en un mugriento callejón que hay justo al lado de la gasolinera, me acerqué y en una suerte de cobertizo improvisado con cartones estaba él, con otros seis o siete sin techo más, tambien pude ver que las flores no eran para él, sino que estaban dispuestas en botellas de plástico junto a una mujer que dormía bajo un cartón sujeto a la pared y en esta, dos muletas apoyadas, supuse por las muletas que ella no podía caminar, así que él buscaba cada día comida para los dos y flores para ella, la misma comida que otros tiraban a la basura, las mismas flores que otros tiraban a la basura, y en ese contraste comprendí que la luz y las ganas no caducan, que el amor crece al margen de la puta vida, que en realidad solo se trata de pasar otro dia en el Paraiso...

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