Le
vi con medio cuerpo metido en un cubo de basura, buscando tal vez, como
tantos otros, sobras de comida que llevarse a la boca, lo que me chocó
es que no había ningún supermercado cerca, pero tanbien es cierto que
los supermercados más cercanos ya estarían copados, hay hostias por
coger comida, y esos cientos de estómagos hambrientos se saben de triste
memoria a qué hora sacan los cubos a la calle
para lanzarse a la caza de tomates pochos, lechugas de hojas feas o,
con suerte, alguna bandeja de carne caducada, quizá por eso no me
extrañó verle buscar en un cubo distinto, ya eran demasiados y no había
mercado para tanta pobreza, sin embargo al acercarme más pude leer en el
cubo “floristería Mayte”. Me sorprendió ver que en realidad, estaba
rebuscando en el cubo de una floristería contigua, justo entonces el
hombre sacó medio cuerpo del cubo, había conseguido seleccionar unos
cuantos claveles del fondo, los cuales agrupó y envolvió con mesura en
papel de periódico para seguir después calle abajo, con aquel ramo
improvisado en una mano y una bolsa en la otra. Al día siguiente,
sobre las nueve y media de la noche, volví ver a aquel hombre, esta vez
en la puerta trasera de un Supermercado, buscando con otros tres hombres
y otras dos mujeres alimentos en los cubos de basura, seleccionando
entre todos los productos que aún parecían aptos para ser devorados.
No volví a verlo durante un par de semanas, hasta que ayer volví a
verle entrar en un mugriento callejón que hay justo al lado de la
gasolinera, me acerqué y en una suerte de cobertizo improvisado con
cartones estaba él, con otros seis o siete sin techo más, tambien pude
ver que las flores no eran para él, sino que estaban dispuestas en
botellas de plástico junto a una mujer que dormía bajo un cartón sujeto a
la pared y en esta, dos muletas apoyadas, supuse por las muletas que
ella no podía caminar, así que él buscaba cada día comida para los dos y
flores para ella, la misma comida que otros tiraban a la basura, las
mismas flores que otros tiraban a la basura, y en ese contraste
comprendí que la luz y las ganas no caducan, que el amor crece al margen
de la puta vida, que en realidad solo se trata de pasar otro dia en el
Paraiso...
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