Que duda cabe de que todo marcha a una
velocidad que asusta, para demostrartelo no tienes más que entrar en un
diario digital, leer de arriba abajo los titulares más destacados y una
vez acabado el repaso, pulsa la tecla F5 (actualizar la página)
y verás que en ese intervalo las noticias ya son otras, o al menos las
más destacadas habrán sido desplazadas por noticias nuevas o más
recientes o más importantes.
Lo malo de todo esto, es que esta locura por la rapidez de los acontecimientos también se cuela sin querer en nuestra vida ordinaria. (En mi por ejemplo) Yo vivo enganchado a un F5 imaginario, veras, si camino por una calle que se me antoja obsoleta, refresco la calle pulsando mi F5 y de súbito dos coches chocan, o comienza a llover, o aparece un malabarista, o me cruzo con Tarantino, incluso a veces tiendo a actualizar las conversaciones que mantengo con mis amigos, y funciona, mi F5 funciona con todos excepto contigo, después de tanto tiempo y tanto esfuerzo, sigo sin encontrar la tecla que actualice lo nuestro, amor.
Lo malo de todo esto, es que esta locura por la rapidez de los acontecimientos también se cuela sin querer en nuestra vida ordinaria. (En mi por ejemplo) Yo vivo enganchado a un F5 imaginario, veras, si camino por una calle que se me antoja obsoleta, refresco la calle pulsando mi F5 y de súbito dos coches chocan, o comienza a llover, o aparece un malabarista, o me cruzo con Tarantino, incluso a veces tiendo a actualizar las conversaciones que mantengo con mis amigos, y funciona, mi F5 funciona con todos excepto contigo, después de tanto tiempo y tanto esfuerzo, sigo sin encontrar la tecla que actualice lo nuestro, amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario