Ella es cardióloga y operó del corazón al que un tiempo después acabó siendo su marido.
Durante aquella intervención, el corazón de él,
se paró durante ocho largos segundos.
Ella no olvidará nunca la sensación
de aquel corazón
inerte entre sus manos,
de hecho, lo recuerda cada noche
cuando acaricia la cicatriz en su pecho.
Se enamoraron después, en el post-operatorio.
Él había llegado al hospital de urgencias,
víctima de un infarto,
pasó directo de la ambulancia al quirófano.
Así pues, cuando ella le abrió en canal,
aún no se conocían, ella no le había visto antes
y él estaba inconsciente, sedado.
Tiene que ser raro conocer primero por dentro
al que será el amor de tú vida,
manipular sus órganos antes incluso
de haber escuchado su voz,
de haber intercambiado unas palabras.
Que a él se le pare el corazón y ella le salve,
(O viceversa)
y al salvarlo también te salves a tí mismo.
Que ahora el corazón de ella se acelere cada vez que recuerda esos ocho segundos.
Que él le deba la vida a la mujer de su vida.
Que ella pegue su oreja al pecho de él,
escuche su corazón y se duerma plácidamente
con la cadencia de sus latidos...
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¡Joder! Y todo esto me ha venido a la mente
despues de leer un artículo en el que decían
que los infartos eran una de las primeras causas
de muerte entre los fumadores.
despues de leer un artículo en el que decían
que los infartos eran una de las primeras causas
de muerte entre los fumadores.
(Despues de esto, no sé si dejarlo)
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