martes, 14 de mayo de 2013

Dos personas sentadas en la mesa de al lado. El hombre, de unos cuarenta años y aspecto de lo más corriente, andaba buscando trabajo. La mujer (Unos diez años mayor que él, vestido negro estampado y un moño de lo más raro) tenía, según deduje despues, una consulta de astrología o algo así, quizá fueran amigos o amantes, no lo sé, en fin el caso es que él le preguntó a ella por cual sería el momento más propicio para echar curriculums y ella le contestó que aún no, que esperara a que Júpiter se alineara con Saturno 
(o puede que fuera Plutón, no lo recuerdo).
- Esto ocurrirá dentro de dos semanas – añadió. 
El hombre, tras oír los consejos de la mujer, 
consultó su agenda electrónica 
y anotó algo con un puntero.
- Bien, ¿El martes 22 te parece un buen día 
para enviar mi currículum 
a la empresa de la que te hablé?
- Mejor el 23 – dijo ella de memoria.
- De acuerdo, muchas gracias, tesoro, 
no sé qué haría sin ti.
Tras escuchar esto imaginé a ese hombre, en su casa, esperando con los curriculums en la mano a que los planetas se alinearan, mirando al cielo por la ventana del balcón, esperanzado, y esa imagen me pareció romántica. (Absurda a todas luces,) pero romántica ¿Acaso el amor no es también la conjunción de dos cuerpos? Creer que las fuerzas gravitatorias del cosmos influyen en todos los aspectos de nuestras vidas resulta, cuanto menos, tranquilizador. Yo, por mi parte, seguiré el ejemplo, el día que mi corazón deje de palpitar por tí vida mía, le echaré la culpa a Venus.

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