Sería su primera cita con aquella mujer del chat, había quedado con ella para invitarla a cenar, sería su primer encuentro sin un monitor delante. la conoció en un foro de debate en internet, las opiniones que vertía él llamaron la atención de ella y viceversa, de ahí pasaron a los mensajes privados y de éstos al interés mutuo por la vida del otro. Tras varios días de confesiones, se mandaron fotos, y así como de sopetón,¡¡PLAF!! surgió el flechazo. - Si me atrae lo que dice y también me atrae su físico, nada puede fallar (Se dijo). Llegó al punto de encuentro y ahí estaba ella, ambos se reconocieron en seguida y se dieron sus dos primeros besos analógicos, piel contra piel, aunque rehuyendo las miradas, (Los ojos en vivo impactan más, nadie teme a nada en internet, y sin embargo)… los dos comenzaron a hablar como víctimas de una timidez que nadie esperaba, se mascaba tal vez, la decepción, la química presencial no coincidía con aquellos otros pálpitos en banda ancha, cara a cara no hay píxeles, no hay café del propio hogar frente al teclado, el tiempo transcurre a distinta velocidad, es difícil el manejo de los tiempos en persona (los silencios, en un chat, no son silencios, puedes excusarte en falso). Las fotos o mil charlas no lo son todo, el tacto, el olfato, el compartir el mismo frío o calor, el campo gravitatorio de dos cuerpos. Los códigos mal desencriptados acaban convirtiéndose en conversiónes fallidas. "Aquí la prueba"
martes, 21 de mayo de 2013
Sería su primera cita con aquella mujer del chat, había quedado con ella para invitarla a cenar, sería su primer encuentro sin un monitor delante. la conoció en un foro de debate en internet, las opiniones que vertía él llamaron la atención de ella y viceversa, de ahí pasaron a los mensajes privados y de éstos al interés mutuo por la vida del otro. Tras varios días de confesiones, se mandaron fotos, y así como de sopetón,¡¡PLAF!! surgió el flechazo. - Si me atrae lo que dice y también me atrae su físico, nada puede fallar (Se dijo). Llegó al punto de encuentro y ahí estaba ella, ambos se reconocieron en seguida y se dieron sus dos primeros besos analógicos, piel contra piel, aunque rehuyendo las miradas, (Los ojos en vivo impactan más, nadie teme a nada en internet, y sin embargo)… los dos comenzaron a hablar como víctimas de una timidez que nadie esperaba, se mascaba tal vez, la decepción, la química presencial no coincidía con aquellos otros pálpitos en banda ancha, cara a cara no hay píxeles, no hay café del propio hogar frente al teclado, el tiempo transcurre a distinta velocidad, es difícil el manejo de los tiempos en persona (los silencios, en un chat, no son silencios, puedes excusarte en falso). Las fotos o mil charlas no lo son todo, el tacto, el olfato, el compartir el mismo frío o calor, el campo gravitatorio de dos cuerpos. Los códigos mal desencriptados acaban convirtiéndose en conversiónes fallidas. "Aquí la prueba"
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