Hay recuerdos SPAM que son imborrables,
pero también documentos valiosos
imposibles de recuperar,
no recuerdo Madrid, pero sí Melilla
(hay que joderse).
Como tampoco recuerdo
mi segundo beso ni a quién se lo di,
y ese recuerdo lo quiero recuperar,
pero no puedo, recuerdo, sin embargo,
y me será imposible de olvidar,
el cromo que me faltó para completar
el álbum del Mundial del 70,
pero, ¿A quién coño le importa eso?
Y también recuerdo la primera vez que escuché
Losing my religion, o las tres primeras copas
de mi primera borrachera
(de la cuarta tengo lagunas)
o cuando leía los posos
en los cubatas que me tomaba
y me inventaba futuros,
o el nombre y apellidos de todos mis amigos,
de todos.
Me cuesta entender por qué recuerdo
tú número de teléfono
o por qué recuerdo tú sonrisa,
tú cumpleaños
o la talla y la copa de tú sostén
pero no me acuerdo de tus alergias,
ni de cual era tú color favorito.
Será que los recuerdos no aparecen
en función de su importancia,
ni siquiera en función del tiempo transcurrido,
o que solo son huellas más o menos profundas.

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