viernes, 17 de mayo de 2013



El lenguaje corporal, nos delata, el cuerpo nunca miente, De mi psiquiatra aprendí a forzar mis gestos para evitar que hablaran por mí, en las consultas las mesas son de cristal para poder ver a través de ellas si el paciente invierte los pies, o cruza las piernas, o cierra los puños cada vez que tratas ciertos temas. Por lo que se ve, todos tenemos un gesto o un tic que surge inconscientemente en estos casos, unos se muerden el labio inferior o la comisura interna, otros juntan las rodillas, o se tocan el lóbulo de una oreja o se atusan el pelo sin darse cuenta. En mi caso, cada vez que hablaba de tí, tendía a clavar las uñas de mis dedos índices en las palmas de mis manos. (O así lo hacía) hasta que pillé a mi psiquiatra mirando de reojo a través de la mesa de cristal y escribiendo después notas en su libreta, ya sabes, como si aquel gesto fuera un síntoma, una relación no verbal de mi cuerpo a un pasado no resuelto,(Desde entonces, acudo a la consulta con manoplas)Y ahora, ya ves. Gracias a mi psiquiatra aprendí las múltiples formas del lenguaje gesticular y a evitar que mi propio cuerpo me delatara, sin ir más lejos,el otro día, una chica guapísima me dijo que le gustaban los hombres casados, lo dijo mientras se atusaba el pelo,(Mentía)
- Lo siento, pero estoy soltero – mentí yo también 
sin que mi cuerpo me delatara 
(llevaba las manoplas puestas)
- Eso no importa, te invito a una copa en mi casa. 
- No en serio, no me apetece.
- ¡Mientes!
- ¿Cómo lo sabes? – pregunté.
- Me lo está diciendo ese bulto en tú pantalón.

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