domingo, 7 de abril de 2013

Ahora que no nos lee nadie, te contaré algo: 
Soy feliz porque no me considero más que nadie, no me considero más que un simple epitafio de una tumba que hasta el momento continúa vacía. 
Soy feliz porque siento mogollón de cosas, siempre nuevas, siempre muchas, siempre insuficientes, con una canción, (por ejemplo) O charlando de fútbol, sin tener ni puta idea de fútbol, con cualquier persona que no me conozca de nada, o besando esos otros labios en dos dimensiones que siempre aparecen (cuando menos me lo espero) 
O meando en el muro de un convento de monjas de clausura, dibujando con todo el arte 
que me cabe entre las manos círculos, 
o corazones nunca correspondidos. 
Soy feliz porque no me apetece matar a nadie. 
Soy feliz porque los cadáveres 
que guardo en mi interior no son míos. 
Soy feliz porque no me arrepiento de nada. 
Soy feliz porque tengo memoria. 
Soy feliz porque puedo sumergir mi reloj, 
al menos, 50 metros bajo ese mismo mar 
donde habitan los peces.
¡Ah! ¿Y sabes una cosa? 
Yo también tengo un color:
El mismo que el tuyo.
Y yo también tengo un sabor: 

¿A qué sabe el lóbulo
de una oreja cualquiera?
Y yo también tengo una canción: 

A ver si la adivinas.
Y yo tambien tengo un libro favorito: 

Aún no se ha escrito.
Y yo también tengo una frase: 

‘No empecemos a chuparnos las pollas todavía’
de Pulp Fiction.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...