jueves, 11 de abril de 2013


Hoy desearía
que tú estrella no se apagara nunca,
que la pasión llamara a puerta 
tantas veces como quisiera
que todas las drogas fueran blandas, 
que todas las caras fueran duras, 
que los ingratos se hincharan a cebollas, 
y ya de paso, que las cebollas 
derramaran su rima en su boca, 
que al racista le naciera un hijo negro, 
que Israel dijera…- ¡Gaza! - 
Y Palestina contestara…¡De nada!.
Que los soplones apagaran velas, 

que las monjas se enamoraran
que los curas salieran del armario, 
que las polillas tuvieran alergias, 
que tus lágrimas se pudieran beber, 
que las putas hablaran
que los jueces cerraran su puta boca, 
que los cielos se disfrazaran de fiebre 
y tú tacto se disfrazara de mí.

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