Ya eran cerca de las 9 de la noche
y en lugar de regresar a casa
decidí caminar un rato si rumbo fijo.
- Mi cara B necesita huir – pensó mi cara A.
- Correcto – pensó mi cara B.
- Hoy echan mi programa favorito
- Correcto – pensó mi cara B.
- Hoy echan mi programa favorito
y me gustaría verlo en casa
– pensó mi cara A.
- Pues haberlo grabao – pensó mi cara B.
- Eres un cabronazo – pensó mi cara A.
- Listillo – contestó mi cara B.
- Pedante – sentenció mi cara A.
Tras este cruze de palabras, mi cara B
- Pues haberlo grabao – pensó mi cara B.
- Eres un cabronazo – pensó mi cara A.
- Listillo – contestó mi cara B.
- Pedante – sentenció mi cara A.
Tras este cruze de palabras, mi cara B
decidió tomar otro camino que condujera
a las afueras de la ciudad.
- ¿Dónde vamos? – pensó mi cara A.
- Calla, coño – pensó mi cara B.
Tras caminar dos o tres kilómetros, con el cielo color tinta de calamar, adentré mis pasos por un camino de tierra, había árboles a ambos lados, y trillones de estrellas con su luna de puntero en el salvapantallas del cielo.
En un punto indefinido paré y sin que mi cara A supiera por qué, caminé cinco pasos hacia mi izquierda y comencé a escarbar en la arena con las manos, hacía frío, escarbé hasta encontrarme con la tapa de una caja metálica de Cola-Cao. despejé la tierra, saqué la caja y la abrí.
Dentro había un Walkman con una cinta dentro y seguía funcionando, solo que el autorreverse parecía atascado,
- ¿Dónde vamos? – pensó mi cara A.
- Calla, coño – pensó mi cara B.
Tras caminar dos o tres kilómetros, con el cielo color tinta de calamar, adentré mis pasos por un camino de tierra, había árboles a ambos lados, y trillones de estrellas con su luna de puntero en el salvapantallas del cielo.
En un punto indefinido paré y sin que mi cara A supiera por qué, caminé cinco pasos hacia mi izquierda y comencé a escarbar en la arena con las manos, hacía frío, escarbé hasta encontrarme con la tapa de una caja metálica de Cola-Cao. despejé la tierra, saqué la caja y la abrí.
Dentro había un Walkman con una cinta dentro y seguía funcionando, solo que el autorreverse parecía atascado,
la cinta saltaba constantemente de un sentido al otro así que presioné el STOP y de golpe, ¡¡Plaff!! dejé de oír voces dentro de mi cabeza, luego regresé a mi casa siendo ya solo uno y más tranquilo que la hostia.

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