domingo, 14 de abril de 2013

No al aborto. No al matrimonio gay. No al divorcio. 
En definitiva, no a todo.
Es muy fácil ser contrario al aborto o a las uniones 
entre homosexuales cuando nunca te ha tocado 
(Ni piensas que te tocará) de cerca.
O ser abiertamente xenófobo y no querer salir de esa burbuja hermética en la que vives por miedo 

a cambiar de opinión. 
¿Entiendes lo que quiero decir?
Parece que asusta acabar comiéndonos 

nuestras propias palabras 
(¡con lo buenas que están!), 
o entonar un ‘mea culpa’  
distinto al del aparato urinario. 
Parece que nos resistimos a evolucionar; 
que nos hemos estancado en el Homo Sapiens 
cuando a estas alturas ya deberíamos 
andar por el Homo 2.0.
Digo esto porque ya estoy hasta los mismísimos 

cojones de escuchar gilipolleces 
de esa parte de la sociedad 
que solo se preocupa de ganar 
una parcela en el cielo, 
cuando verdaderamente lo que les debería 
de preocupar es ganar un amigo en la tierra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...