lunes, 8 de abril de 2013

Ayer me dió por pensar que quizá la madera de los bancos de los parques tienen la cualidad de absorber cada uno de los sentimientos de las personas que en ellos se sientan, como si fueran una especie de esponja "ATRAPAEMOCIONES" que conviene escurrir de vez en cuando para evitar su colapso; un colapso que de producirse, haría explotar primero el banco y con él el parque, el mundo y la luna lunera cascabelera..
El banco que yo suelo sentarme, por ejemplo, sería bueno desinfectarlo cada 20 ó 30 días, número que podría variar en función de la intensidad de las historias que contenga, más que nada para no contagiarme por la inhalación de todas esas alegrías y tristezas que salen en forma de polvo en suspensión, y es que conviene ser lo más aséptico posible con las emociones ajenas, sobre todo si tenemos en cuenta lo parecidas que son las palabras ‘alegría’ y ‘alergia’,
o las palabras ‘tristeza’ y ‘bosteza’.
No soportaría que tu felicidad me provocara picores por todo el cuerpo, o que me entrara el sueño cada vez que sacaras tus lágrimas a pasear...

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