miércoles, 17 de abril de 2013

Imagina que meses después
de separarte de tu mujer,
te llega una denuncia falsa
de malos tratos contra ella.
Imagina que se celebra el juicio
por esos presuntos (y falsos)
malos tratos y que lo pierdes
aun sin pruebas concluyentes.
Imagina que la jueza
te impone una pena de cárcel
(que no cumples por carecer de antecedentes),
así como una orden de alejamiento
de 500 metros del domicilio
de la demandante.
Imagina que la demandante
vive en una céntrica
y concurrida calle de tú ciudad.
Imagina que tú, el demandado,
eres transportista de profesión.
Imagina que un día
eres sorprendido por la demandante
prestando un servicio con tú camión,
a escasos 200 metros de su domicilio.
Imagina que ésta avisa a la policía
y que la policía intercepta tu camión,
con la mercancia dentro,
y te detiene por vulnerar
la orden de alejamiento.
Imagina tú impotencia.
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Nota: No hace falta que lo imagines.
Escuché esta historia, ayer mismo,
en boca de la propia persona demandada.

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